Tratamiento de ansiedad

Somos expertos en el tratamiento de la ansiedad en Madrid. Independientemente de la complejidad del caso, nuestro equipo de psicólogos puede ocuparse de encontrar el tratamiento más adecuado para cada paciente.

Tratamiento de la ansiedad en Madrid

Actualmente, los manuales diagnósticos sitúan la ansiedad como el componente principal de una serie de trastornos como la fobia específica (simple), la agorafobia, el trastorno de pánico con o sin agorafobia, la fobia social, el estrés postraumático y el trastorno por estrés agudo, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de ansiedad generalizada, etc. Todas estas afecciones tienen una duración muy variable entre ellas, que es necesario tener en cuenta a la hora de hacer el diagnóstico, y que puede ser desde algunos días (como el trastorno de estrés agudo) a meses (6 en el caso del trastorno de ansiedad generalizada), pero coinciden en la presencia destacada de la ansiedad, que no hay que confundir con la presencia habitual de la ansiedad o angustia en la mayoría de los trastornos psicológicos.

Lo que trata de resolver un tratamiento en estos casos es el problema que se manifiesta principalmente en esa ansiedad o en otra serie de síntomas.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es tomada hoy día como un sinónimo de angustia. Su función es esencialmente de alarma. Es decir, cuando el psiquismo se halla ante una situación que pone en peligro su equilibrio lo que hace es lanzar una llamada de socorro para que el sujeto se ocupe de resolver ese problema. Esa alarma es la ansiedad. Plantearlo de esa manera conlleva que lo que se pretenda en un tratamiento psicológico no sea su inmediata desaparición (eso lo consiguen mejor los ansiolíticos) sino que su desaparición sea simultánea a la resolución del problema que se había generado en el psiquismo.

La ansiedad está por eso presente en la mayoría de los trastornos: en las fobias, en la depresión, en trastornos psicóticos, en el trastorno obsesivo compulsivo, en los problemas de tipo sexual, etc. Solo en algunas ocasiones se presenta como el problema principal y parece ocuparlo todo: son los casos conocidos como ansiedad generalizada.

En cualquier caso, como decíamos antes, hay que tomar a la ansiedad como un aliado y no como el enemigo a combatir. Es algo similar a lo que ocurre con la fiebre en el cuerpo: no es el problema, sino lo que nos avisa de que en nuestro organismo está sucediendo algo grave, una infección o un proceso similar que pone en peligro nuestro cuerpo. Tratar solamente la fiebre sería absurdo y nos pondría en mayor peligro. Eso mismo es lo que entendemos nosotros respecto a la ansiedad. Cuando se combate directamente, como con los ansiolíticos, en el momento en que se deja de medicar o de luchar en su contra, suele reaparecer en poco tiempo. En cambio, cuando se disuelve a la par que el conflicto que la ha generado, su desaparición es definitiva.

La ansiedad es un síntoma de un problema más grave, no es el problema en sí mismo, por eso ha de tratarse por psicólogos y no solamente con ansiolíticos

Es habitual que nuestros pacientes se sorprendan de que un día dejan de sentir ansiedad y no saben decir muy bien por qué, ya que nosotros no hemos estado trabajando exclusivamente en su resolución, sino que nos hemos ocupado de todo lo que afectaba a esa persona y lo hacía sentirse infeliz.

No obstante, algunas veces la ansiedad es tan invasiva o hace sufrir tanto que es necesario ayudar al paciente a atemperarla hasta que se llegue a su resolución definitiva. Para ello, una de las técnicas es que el paciente, en el momento que sufre un ataque de ansiedad, trate de centrarse en lo que estaba pensando inmediatamente antes o si alguna imagen o palabra escuchada la desencadenó. Esa simple atención al momento en que está sucediendo suele atenuar la ansiedad e incluso hacerla desaparecer y, además, nos sirve en el tratamiento para saber cuál es el antecedente de la misma. Otra manera de enfrentarla es enseñar al paciente a tomar cierta perspectiva de lo que le está ocurriendo cuando siente la ansiedad, con lo que también así conseguirá disminuir su intensidad e incluso podrá frenarla del todo.

En cualquier caso, para nosotros, el tratamiento de la ansiedad parte de tomarla como un síntoma que nos ayuda a entender el conflicto psicológico que el sujeto no logra resolver y que lo está haciendo sufrir más de lo necesario. Esa ansiedad es entonces un seguro que impide el agravamiento del problema (como una válvula de seguridad) y no algo que actúa en contra de la persona que lo sufre. Cualquier paciente, cuando se le explica de esa forma la ansiedad que sufre, siente ya un alivio, pues no tiene que seguir sintiendo impotencia por no haber podido solucionarla él solo ni con la medicación. Entiende que desaparecerá cuando enfrente sus problemas personales y los oriente de una forma nueva.

 
Problema

Realizamos un completo diagnóstico de su problemática

Solución

Planteamos un tratamiento completamente personalizado

Recuperación

Realizamos un seguimiento posterior en todos los casos